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calendario maya y la profecias

calendario maya y la profecias

El augurado fin del mundo que cientos de personas esperan con la llegada del 2012, de acuerdo con “la profecía maya”, está basado en una mala interpretación del calendario maya y en múltiples carencias sociales que urgen a las personas de una necesidad de creer que un cambio podría tomar lugar en este planeta, asegura el arqueólogo Enrique Vera.

“Las profecías catastrofistas del fin del mundo tienen un trasfondo social que lleva a que grupos de personas tengan la necesidad de creer en ellos, se trata de ignorancia e interpretaciones erróneas en donde se sacan conclusiones equivocadas”, apunta el editor de la revista Arqueología mexicana.

En México, está arraigado en la población la creencia en situaciones sobrenaturales. El 80.5% de los mexicanos cree que existen los milagros indica una encuesta de Gabinete de Comunicación Estratégica (GCE), y tan sólo el 15.5 % de los encuestados está en desacuerdo con la creencia de milagros y situaciones místicas.

La Encuesta de expectativas 2011 reveló que los entrevistados del norte del país mostraron mayor tendencia a creer en los milagros y el misticismo, pues el 83.3% de ellos aseguraron la existencia de estos fenómenos. Las personas de la zona centro se mostraron menos crédulas pues sólo el 73.6 % de los encuestados estuvo de acuerdo con que existen, la media se colocó en los encuestados de la zona sur del país en donde el 81.5% confesó tener este tipo de creencias.

Los mayas contaban el tiempo en periodos determinados, es decir, la cuenta maya equivaldría a sumar nuestro día, nuestro año y nuestro siglo y así acumular lo periodos. De acuerdo con Vera, en diciembre de 2012 se termina uno de esos ciclos, pero no se termina la cuenta maya, comienza otro ciclo nuevo, la controversia de la profecía es un asunto de corte calendárico de suma del tiempo.

“Es como si se terminara una década y al terminar la década dijéramos que se va a terminar el mundo pero sigue la década siguiente,” explicó el especialista en estudios arqueológicos y antropológicos.

Destacó que en el caso de la profecía maya la cual tiene un alcance internacional por su misticismo si está basada en un desconocimiento de cómo funciona el calendario maya; pues los mayas no tenían esa noción de que se iba a acabar el mundo, “no está en ninguno de los registros que se tienen de la cultura maya una noción catastrofista,” aseguró.

El misticismo de una civilización desaparecida en la selva y que resultó increíblemente avanzada en conocimientos astronómicos y numéricos para su época despierta mucha curiosidad entre la sociedad actual.

Hay “mucha gente que se dedica a estudiarla sin ser especialista y por eso interpretan mal o intuyen mal las cosas”, dijo Vera al explicar que la idea catastrofista encontró campo fértil en una sociedad que ve que el mundo no está bien y que necesita de algo para que cambie la situación.

“Somos un mundo en crisis permanente desde hace rato y ese el campo de cultivo ideal para que proliferen este tipo de creencias,” agregó.

Sobre el fin del mundo, supuestamente anunciado por los mayas, el especialista aseguró que hay una gran cantidad de libros con malas interpretaciones sobre esta cultura, pero destacó que el fenómeno de importancia radica en el punto de vista antropológico porque hay grupos de la sociedad que están dispuestos a aceptar este tipo de interpretaciones por las múltiples crisis que hay en el mundo.

“Debe de haber algo que nos permea como grupo social, que nos hace estar inconformes con el mundo que estamos viviendo y nos hace esperar un cambio que en esto contribuye también la mala situación económica , la crisis política, todo lo que vivimos,” analizó el arqueólogo.

Incluso los pueblos indígenas mayas no son partícipe de esa profecía, pues ellos tienen una concepción cíclica del tiempo. Tienen la idea de que el mundo debe de renovarse constantemente por lo que tienen una cuenta del calendario solar de 365 días en combinación con una cuenta de 260 días de ritual y así los combinan.

Hay un día específico que sólo se repite en los dos calendarios cada 50 años, (como el equivalente a nuestro siglo) por lo que cuando terminan hacen una ceremonia de fuego nuevo para que el mundo siga transcurriendo.

“Digamos que era un entendido, saben que no iba a terminar propiamente el mundo pero necesitan de hacer el ritual para asegurarse de su armonía con la naturaleza,” explicó Vera.

Generalmente sus rituales están basados en supersticiones como las lluvias, la cosecha y la plenitud vital. “Se trata de buscar la armonía con el paso del tiempo, más que buscar que se detenga por completo,” precisó.
tomado del diario http://www.hoytamaulipas.net

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