CAQUI: PROPIEDADES Y RECETA

 

Esta deliciosa fruta otoñal, capaz de suscitar pasiones con su pulpa dulce   y suave, ayuda a fortalecer la salud gracias a su fibra y su poder   antioxidante.

Existen más de mil variedades, aunque solo se cultivan comercialmente un   puñado de ellas. Y se dividen en dos tipos: astringentes y no astringentes.   Esta característica tan marcada de su sabor se debe a su riqueza en taninos,   unas sustancias amargas que provocan aspereza en el paladar y que van   desapareciendo a medida que la fruta madura.

Energía y vitaminas

El aporte nutricional del caqui depende bastante de si se come maduro o   verde, como sucede con los que se tratan para reducir su astringencia. Los   datos disponibles se refieren al caqui persimón cuando está maduro y, en ese   estado, tiene un 80% de agua. Las proteínas no llegan al 1% y las grasas son   aún más escasas. Además de hidratar, los caquis aportan hidratos de carbono,   principalmente fructosa y glucosa, pero también fibras solubles como la   pectina y los mucílagos.
Se ha dicho a menudo que no es adecuado para dietas de control de peso porque   aporta 70 calorías por 100 gramos, o alrededor de 120 una fruta de tamaño   medio. Pero si se compara con la mayoría de las frutas, cuyas calorías se   mueven entre 40 y 60, no hay tanta diferencia. Los diabéticos deberán   consultar con su médico si pueden disfrutarlo.
En cuanto a vitaminas, el color naranja del caqui anuncia que la reina es la   provitamina A o betacaroteno, si bien también destacan la C y, en menor   cantidad, la B6 y la K. Curiosamente aporta vitamina E, que no suele abundar   en la fruta.
En cuanto a los minerales, el manganeso destaca notablemente sobre los demás   (150 gramos cubren el 11% de las necesidades diarias), seguido por el cobre,   el potasio, el magnesio y el fósforo.

Protección antioxidante

Además de alimentar y dar energía esta fruta ayuda a llevar una dieta más   sana. En principio está indicado para cualquiera que goce de buena salud, y   también lo agradecerán niños, deportistas y personas que realicen trabajos   físicos. Maduros, regulan el tránsito intestinal, y verdes, son astringentes.   Por su betacaroteno son asimismo aconsejables para personas con estrés o   fumadoras; y para personas con problemas de vista, por su ceaxantina, un   carotenoide que protege de la degeneración macular.

Exquisito en la mesa

Los amantes de la experimentación hallarán en el caqui un ingrediente   atractivo. Lo más habitual es tomarlo como fruta. Cuando está maduro basta   con partirlo horizontalmente y comérselo con cuchara. En el rojo brillante,   una vez maduro, la pulpa cercana a la piel es gelatinosa y dulce como si de   una mermelada se tratara, pero no empalaga. Si se trata de un caqui sharon el   sabor es más suave, ligero y menos dulce, y su textura destaca, fresca y   crujiente. Puede comerse a mordiscos, con piel y todo.
A partir de ahí lo más normal es mezclarlo con quesos, yogures y frutos   secos, o convertirlos en compota o mermelada.

Contrastes sorprendentes

El caqui rojo brillante puede emplearse directamente, como si se hubiera   convertido en mermelada, para conseguir un contraste agridulce. Incluso   caramelizarlo con una cebolla o puerro y un poco de jengibre o pimienta negra   para enriquecerlo aún más. En las cremas puede añadirse como una decoración   al emplatarlas. También se puede incluir en quiches, pizzas de verduras,   tarta vegetales, pero siempre incluyendo en cantidades moderadas.
Para mezclarlo con las pastas se le debe buscar compañeros a su altura: hongos,   quesos intensos y frutos secos pueden dar sorprendentes resultados. Con   cereales, el cuscús, el arroz basmati o thai, el bulgur o la quinoa resulta   más exótico con un crujiente caqui salteado.

Compra y conservación

Pueden comprarse si están bien de precio y congelarse, pues se conservan a la   perfección. También se pueden secar como se hace en el hoshigaki japonés.

Luciano villar (cocinero)

MOUSSE DE CAQUIS

Para 4 personas

600 grs de caquis
1 naranja
1 limón
150 grs de nata montada
2 cucharadas de azúcar
5 hojas de gelatina
Hojas de menta fresca.

Lavar los caquis y picar la mitad de la pulpa, y añadir el azúcar, el zumo de   1/2 naranja y el de 1/2 limón.
Remojar las hojas de gelatina en agua fría, cuando están blandas ponerlas en un   cazo, y fundirlas al baño María.
Mezclar con la pulpa del caqui, y añadir la nata montada.
Reservar en la nevera 3 o 4 horas.
Triturar el resto de los caquis, y añadir la otra mitad de los zumos de   naranja y limón.
Ponerla mezcla en un bol o boles individuales, y añadir la mousse del caqui   repartida por encima en forma de bolas, ayudaros con una cuchara de hacer   bolas de helado. Decorar con las hojas de menta fresca.
Fuente: http://www.mundorecetas.com

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